Res mea agitur, Gloria Deo — Cómo nació la frase que firma todo lo que hago

Res mea agitur, Gloria Deo — Cómo nació la frase que firma todo lo que hago
por Cristóbal Jiménez Priego
Si has leído mis blogs, mis posts, o has visitado mi página, has visto esta frase al final de todo lo que publico:
Res mea agitur, Gloria Deo.
Mi misión está en marcha, la gloria es de Dios.
Hoy quiero contarte de dónde salió. No es un slogan de marketing. No la inventé en una sesión de branding. Nació en un momento muy específico de mi vida y cada vez que la escribo, me recuerda por qué hago lo que hago.
Lo que pasó después del silencio
Hace un tiempo hice un retiro de silencio. Escribí sobre esa experiencia en otro blog sobre cómo ese retiro me quitó una venda de los ojos y me hizo consciente de que Dios nunca me había abandonado, aunque yo lo hubiera ignorado por años.
Pero lo que no he contado es lo que vino después.
Después del retiro, empecé a reflexionar sobre mi propósito. No mi propósito profesional eso ya lo tenía más o menos claro. Me refiero a mi propósito real. El de fondo. El que no cambia aunque cambien las circunstancias.
Y lo que se fue aclarando fue esto:
Amar a mi esposa como Cristo amó a la iglesia. Llevar a mis hijas al cielo a través de la fe. Y ser coherente en todo para honrar a Dios. No solo los domingos. No solo en los retiros. En mi matrimonio, en mi trabajo, en cómo trato a mis clientes, en cómo me presento al mundo.
Eso era claro. Lo que no tenía era una forma de recordármelo todos los días.
Un santuario en Querétaro
Poco tiempo después viajé a Querétaro a visitar a una tía que estaba muy enferma. Mi cuñada me llevó al Santuario de la Virgen de Schoenstatt.
Si no conoces el movimiento de Schoenstatt, es un movimiento mariano una espiritualidad católica centrada en la Virgen María como educadora y madre. Mi familia y yo somos parte de este movimiento, y la Virgen de Schoenstatt tiene un lugar muy especial en nuestra vida de fe.
En el santuario, quería llevarme algo. Un sacramental un objeto bendecido que me ayudara a mantener presente lo que estaba viviendo espiritualmente. Y lo que encontré fue una pulsera. Rosa. Sencilla. Con una imagen de la Virgen de Schoenstatt y una inscripción en latín:
Tua res agitur.
Tu misión está en marcha.
Es la frase del movimiento. La misión de la Virgen. Su llamado. Y cuando la leí en esa pulsera, algo hizo clic.
De “tua” a “mea”
“Tua res agitur” es la misión de la Virgen. Pero yo necesitaba hacerla mía.
No por soberbia. Al contrario por responsabilidad. Porque si realmente creo que Dios me ha dado una misión como esposo, como padre, como profesional entonces no puedo quedarme de espectador. Tengo que asumirla. Tengo que decir: esta misión es mía. Yo respondo por ella.
Así nació Res mea agitur mi misión está en marcha.
Pero faltaba algo. Porque la misión no es para mí. No es para mi ego. No es para mis logros. Si todo lo que construyo es para mi gloria, estoy construyendo sobre arena.
Por eso agregué Gloria Deo la gloria es de Dios.
Res mea agitur, Gloria Deo.
Mi misión está en marcha. Pero la gloria no es mía. La gloria es de Dios.
Por qué la pongo en todo
Esa frase no es decoración. Es un recordatorio. Un mecanismo de coherencia.
Cada vez que la escribo al final de un blog, de un post, de un correo me estoy preguntando a mí mismo: ¿lo que acabo de escribir honra a Dios? ¿Lo que acabo de hacer refleja la misión que se me dio? ¿Estoy siendo coherente con lo que digo que creo?
A veces la respuesta es sí. A veces no. Pero la pregunta siempre está ahí. Y eso es exactamente lo que necesito.
En un negocio donde es fácil perderse en los números, en las comisiones, en la competencia tener un ancla que te regrese a lo esencial es invaluable. Para mí, esa ancla es una pulsera rosa que compré en un santuario en Querétaro, visitando a una tía enferma, en un momento en que no sabía exactamente a dónde iba mi vida.
Pero Dios sí sabía.
Lo que viene: la alianza
Hay una palabra que me ha marcado profundamente en este camino: alianza.
En el movimiento de Schoenstatt, existe algo que se llama la Alianza de Amor con la Virgen. No es un rezo. No es una devoción más. Es una entrega total. Le entregas todo a la Virgen tus planes, tu trabajo, tu familia, y también tus miserias. Todo. Sin reservas. Para que ella, junto con la providencia de Dios, lo resuelva y lo devuelva en abundancia.
El significado de una alianza es grandísimo. No es un contrato un contrato se puede romper. Una alianza es un pacto de amor. Es decir: yo me entrego completamente, y confío en que del otro lado hay alguien que me recibe.
El 19 de abril, mi familia y yo vamos a hacer nuestra Alianza de Amor con la Virgen de Schoenstatt. Es uno de los momentos más importantes de nuestra vida espiritual. Y siento que todo lo que he vivido el retiro, la pulsera, la frase, esta misión ha sido una preparación para ese momento.
Voy a escribir sobre eso cuando suceda. Porque hay cosas que solo se pueden contar después de vivirlas.
Para ti
No sé cuál es tu fe. No sé si tienes una frase, un lema, una oración que te centre. Pero sí sé esto: todos necesitamos algo que nos recuerde por qué hacemos lo que hacemos. Especialmente cuando el ruido del día a día nos hace perder de vista lo importante.
Si no lo tienes, te invito a buscarlo. No tiene que ser en latín. No tiene que ser religioso. Pero tiene que ser tuyo. Y tiene que ser verdad.
Porque cuando sabes para qué trabajas de verdad, no solo por un sueldo todo cambia. La forma en que tratas a la gente cambia. La forma en que tomas decisiones cambia. La forma en que te levantas después de un fracaso cambia.
Yo encontré mi frase en una pulsera rosa en Querétaro.
¿Dónde encontrarás la tuya?
Res mea agitur, Gloria Deo.
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